Psic. Luis Martínez V.
La necesidad del
confinamiento social, en un intento por minimizar la expansión del Covid 19, ha
sido una medida empleada en casi todos los países del mundo, por lo que le da
un estatus de un acontecimiento nunca antes visto por la humanidad, por las
sociedades contemporáneas, y más que llamarlo un fenómeno social, es el preámbulo,
el prefacio, de las formas y de los cómo, será nuestro futuro inmediato, ineludible,
en casi todos los aspectos “cotidianos” de nuestra vida.
Estos meses de cuarentena, nos ha dejado de
manera involuntaria e imprevista, ante una oportunidad única, en la historia de
psicología, para explorar el comportamiento del ser humano en un aparente “aislamiento
social”, así entre comillas, ya que no podríamos aseverarlo como tal, debido a
la vinculación tecnológica que ya forma parte de nuestra experiencia cotidianidad,
desde hace por lo menos un lustro, como la mensajería instantánea y las
videollamadas.
Y ésta oportunidad de explorar,
observar y estudiar éste regreso involuntario, del sujeto social, de la supertribu,
al sujeto grupal, a la tribu, Morris (2002). El Zoo Humano, implicaría, tanto un metódico análisis del proceso
gradual conductual, como una profunda reflexión filosófica, del recorrido, históricamente
opuesto, de las conductas “artificiales” manifiestas exclusivamente dentro de una
supertribu, a las conductas “naturales” manifiestas exclusivamente dentro de la
tribu, dentro de la familia.
El sujeto se ve forzado, de
manera intempestiva, a restructura la jerarquía de sus necesidades supertribales
y tribales, artificiales y naturales, pero sobre todo, se verá en la imperiosa
necesidad, de reestructurar y contener aquellas conductas sociales desplazadas
hacía la familia. ¿Seremos capaces de adaptarnos a este retorno al origen del comportamental
tribal? Dos puntos cinco millones de años de evolución, adaptación, parecen darnos
una respuesta obvia, afirmativa. Los siguientes meses, o años, nos darán la
pauta
A manera de conclusión: aunque
el confinamiento, en la mayoría de las ocasiones, es una técnica de castigo, de
exilio o segregación, como las cárceles o los psiquiátricos, el aislamiento social,
en la historia de la humanidad, ha sido también una experiencia portentosa y a
veces un ineludible lugar, de meditación, de reflexión, de búsqueda espiritual
o filosófica, de un reencontrarse consigo mismo, de introspección, como si
fuera un boleto de viaje, a través de nosotros mismo, personal, único e intransferible.
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