domingo, 21 de junio de 2020

El aislamiento social y la introspección


                                                                                                                                               Psic. Luis Martínez V. 
La necesidad del confinamiento social, en un intento por minimizar la expansión del Covid 19, ha sido una medida empleada en casi todos los países del mundo, por lo que le da un estatus de un acontecimiento nunca antes visto por la humanidad, por las sociedades contemporáneas, y más que llamarlo un fenómeno social, es el preámbulo, el prefacio, de las formas y de los cómo, será nuestro futuro inmediato, ineludible, en casi todos los aspectos “cotidianos” de nuestra vida.
 Estos meses de cuarentena, nos ha dejado de manera involuntaria e imprevista, ante una oportunidad única, en la historia de psicología, para explorar el comportamiento del ser humano en un aparente “aislamiento social”, así entre comillas, ya que no podríamos aseverarlo como tal, debido a la vinculación tecnológica que ya forma parte de nuestra experiencia cotidianidad, desde hace por lo menos un lustro, como la mensajería instantánea y las videollamadas.
Y ésta oportunidad de explorar, observar y estudiar éste regreso involuntario, del sujeto social, de la supertribu, al sujeto grupal, a la tribu, Morris (2002). El Zoo Humano, implicaría, tanto un metódico análisis del proceso gradual conductual, como una profunda reflexión filosófica, del recorrido, históricamente opuesto, de las conductas “artificiales” manifiestas exclusivamente dentro de una supertribu, a las conductas “naturales” manifiestas exclusivamente dentro de la tribu, dentro de la familia.
El sujeto se ve forzado, de manera intempestiva, a restructura la jerarquía de sus necesidades supertribales y tribales, artificiales y naturales, pero sobre todo, se verá en la imperiosa necesidad, de reestructurar y contener aquellas conductas sociales desplazadas hacía la familia. ¿Seremos capaces de adaptarnos a este retorno al origen del comportamental tribal? Dos puntos cinco millones de años de evolución, adaptación, parecen darnos una respuesta obvia, afirmativa. Los siguientes meses, o años, nos darán la pauta
A manera de conclusión: aunque el confinamiento, en la mayoría de las ocasiones, es una técnica de castigo, de exilio o segregación, como las cárceles o los psiquiátricos, el aislamiento social, en la historia de la humanidad, ha sido también una experiencia portentosa y a veces un ineludible lugar, de meditación, de reflexión, de búsqueda espiritual o filosófica, de un reencontrarse consigo mismo, de introspección, como si fuera un boleto de viaje, a través de nosotros mismo, personal, único e intransferible.

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